Ensalada de higos y ricotta

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Creo que ya os habréis dado cuenta de que me encantan las ensaladas, pero por si no lo sabíais aquí va la tercera ensalada del blog. La combinación queso+fruta es deliciosa y funciona a la perfección en esta receta, que más sencilla no puede ser.

El secreto está en usar unos buenos ingredientes. Recientemente, he descubierto una tienda especializada en quesos llamada Poncelet situada en la calle Argensola 27 (Madrid) y no pude resistirme a comprar una cuña de Ricotta fresca, sin duda la mejor que he probado. Como quería apreciar todo su sabor, y aprovechando los últimos higos de la temporada he preparado esta ensalada que os recomiendo 100%.

Ingredientes:

  • Mezclum de brotes tiernos
  • 100 gr. de queso Ricotta fresco
  • 5 higos
  • Un puñado de nueces pecanas (10 mitades aprox.)
  • Aliño: 3 cucharadas de aceite, 2 de vinagre de Modena, una de miel y una pizca de sal.

Preparación:

  1. Disponemos los brotes en la ensaladera. Lavamos bien los higos. Los cortamos en cuartos y el queso en cuadraditos. Troceamos las nueces. Añadimos las tres cosas a la ensalada.
  2. Ponemos en un botecito el aceite, el vinagre, la miel y la pizca de sal, tapamos y batimos enérgicamente para emulsionar todos los ingredientes. Lo echamos en la ensalada justo antes de comerla, yo no añadí todo el aliño y guardé el resto en la nevera para otra ensalada.
  3. Ya solo queda disfrutar de esta deliciosa ensalada.

Notas:

  • Las cantidades no son estrictas, dependerán de tu gusto y del número de comensales para los que sea la ensalada. En mi caso para dos personas.
  • Las nueces pecanas las encuentro en LIDL, si no tienes usa las de california.
  • Cuando acabe la temporada de higos puedes usar otras frutas como uvas, pera, manzana o dátiles.

Laura

Fresas en su jugo con crema de ricotta

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Foto malucha hecha con el ipad pero receta exquisita

Antes de que se acabe la temporada de fresas tenéis que probar esto sí o sí. Es una receta súper fácil y un postre delicioso. Tenía una tarrina de ricotta a punto de caducar y unas fresas que pedían ser comidas. Encontré ésta receta y no dudé ni un segundo en prepararla.

El toque del vinagre solo hace que las fresas ganen en dulzor y suelten su zumo. La crema de ricotta puede hacerse igualmente con requesón y contrasta fenomenal con las fresas. El punto crujiente lo pone el muesli y las nueces. Hoy, sin enrrollarme más, vamos con la receta:

Ingredientes para 4 personas

  • 500 gr. de fresas
  • 180 gr. de ricotta o requesón (yo compro ricotta en Alcampo, de la marca Galbani, y está buenísimo)
  • 125 gr. de yogur natural sin azúcar
  • 4 galletas grandes integrales, de avena o tipo digestive
  • 100 gr. de azúcar
  • 1 cucharada de vinagre balsámico de módena
  • 4 cucharaditas de avena o los cereales crujientes que tengas y nueces

Preparación

  1. Lavamos las fresas y las cortamos en trocitos. Las ponemos en un bol con la mitad del azúcar (50 gr.) y el vinagre, removemos bien y las dejamos tapadas macerando una hora como mínimo en la nevera.
  2. Mientras preparamos la crema de ricotta mezclándolo con el yogur (que agitamos antes de abrir para que esté líquido ) y el resto del azúcar (si tienes yogur azucarado úsalo pero en este punto no le añadas tanto azúcar). Batimos hasta obtener una mezcla homogénea. Reservamos en la nevera.
  3. Cuando las fresas ya estén maceradas, cogemos unas cuatro cucharadas del jugo que han soltado y las mezclamos con la crema de ricotta.
  4. El resto del jugo lo mezclamos bien con las galletas que habremos desmigado en otro bol.
  5. Montamos el postre en los vasitos alternando capas de crema de ricotta, galletas y fresas, terminando con una de fresas. Repartimos la avena (o tus cereales crujientes tipo muesli favoritos) y las nueces por encima. Servimos y a disfrutar.

Nosotros tomamos un vasito cada uno de postre, y los que sobraron para el día siguiente estaban aún más deliciosos. Así que si lo quieres hacer de un día para otro queda genial. Lo único no añadas los cereales de arriba hasta el momento antes de comerlo para que no se ablanden.

¡Probarlo y me contáis!

Laura

Paccheri rellenos de calabaza y ricotta

Mi primera receta del blog está inspirada en unos canelones de Jamie Oliver que probé este verano en su restaurante “Jamie´s Italian” de Londres. El plato consistía en 9 canelones rellenos colocados verticalmente en el plato (eran canelones muy cortos) con una base de tomate y cubiertos de más tomate, parmesano y albahaca fresca. Tres canelones estaban rellenos de espinacas, tres de calabaza y tres de berenjenas ¡Una delicia! pero los que más triunfaron fueron los de calabaza… ¡Mmmm!

Como ya llegó la temporada de las calabazas, me acordé de este delicioso plato y me propuse hacerlo. Además, encontré en Carrefour unos macarrones muy anchos (como canelones) perfectos para rellenar llamados “Paccheri”. Con la calabaza, los paccheri, el queso ricotta y mi planta de Albahaca tenía los ingredientes necesarios para hacer la receta. Después de buscar por internet para encontrar la receta original de Jamie pero no la encontré, pero no pasa nada ¡Invención al poder! y este es el resultado… ¡Una receta sencilla y deliciosa!

Para hacer el relleno he utilizado esta receta de puré de calabaza.  Ahora que hay muchas recetas dulces y saladas con calabaza por internet, resulta muy útil tener siempre en la nevera un bote de puré de calabaza. Es muy sencillo de hacer: asar las calabazas, vaciarlas, triturar  y dejar escurrir el puré en un trapo con colador durante 24 horas (¡Suelta mucha agua!). De todas formas al final de la receta está explicado 🙂

Y ahora vamos a lo importante: ¡La receta! Yo la preparé como plato único porque llena bastante. Las cantidades de puré de calabaza y ricotta las hice un poco “a ojo” para tener la cantidad suficiente para rellenar la pasta.

Ingredientes para dos personas (si es para 4 duplícalos y ¡listo!)

  • 200 gr. de paccheri (sino tenéis podeis usar canelones)
  • 200 gr. aprox. de puré de calabaza *
  • 150 gr. de queso ricotta
  • Tomate frito estilo casero
  • Romero
  • Albahaca fresca
  • Sal
  • Pimienta
  • Queso parmesano para coronar

Preparación

  1. Ponemos a hervir la pasta en agua con sal y un chorro de aceite durante 20 minutos aproximadamente, ya que es una pasta gruesa (seguir instrucciones del fabricante).
  2. Mientras hierve la pasta preparamos el relleno para los paccheri mezclando el puré de calabaza (frío) con el ricotta, una pizca de sal (al gusto), pimienta y romero fresco picado (opcional).
  3. Escurrimos la pasta y la colocamos en vertical sobre un plato para rellenarla. Si son muy largo podemos cortarlos a la mitad antes de rellenar para poder presentarlos “de pie” sin que se caigan. Introducimos el relleno con ayuda de la manga pastelera (si lo hacemos así, colocar el relleno dentro de la manga) o con una cucharilla.
  4. Ahora colocamos en dos platos hondos resistente al horno o en unas cazuelitas (lo presentaremos ahí) una base de tomate frito. Colocamos sobre el tomate (con ayuda de un tenedor) los paccheri rellenos, ponemos un poco más de tomate por encima (sin cubrirlo todo) y espolvoreamos con queso parmesano rallado y albahaca fresca picada (sino tenemos ponemos seca).
  5. Gratinar en el horno hasta que el queso esté dorado. Colocar el plato o cazuelita caliente sobre un plato plano grande para no quemarnos y servir decorando con unas hojas de albahaca.

* Recomiendo realizar esta preparación con anterioridad y tener el puré listo en la nevera para usar tanto en recetas dulces como saladas. Poner una calabaza (lavada, sin las pipas y con piel) abierta a la mitad (corte longitudinal) en una bandeja de horno con papel sulfurizado o de aluminio. Distribuir las mitades de calabaza boca abajo en la bandeja y verter un vaso de agua en la bandeja del horno. Hornear durante unos 25-30 minutos, a 200 gr. hasta que la carne esté muy blanda. Retirar del horno, darles la vuelta y dejar enfriar hasta que se puedan manipular sin quemarnos. Si están bien asadas, podremos extraer la carne con una cuchara sin problemas. Sacar bien toda la pulpa de las calabazas, poniéndola en un cuenco grande o en el vaso de una batidora. Triturar hasta que quede una textura cremosa y suave. Colocar un colador grande sobre un recipiente amplio, y poner encima el paño limpio. Verter el puré de calabaza sobre la tela, tapar con otro paño y dejar reposar durante varias horas, mejor toda la noche. Transcurrido ese tiempo, podremos ver cómo se ha escurrido una buena cantidad de agua. Podemos asar varias calabazas, ya que la cantidad que no usemos la podemos guardar en un tarro hermético en la nevera y conservarla varias semanas.

¡Espero que os animeis a preparala y la disfrutéis!

Laura